
Este año pedí a sus Majestades los Reyes Magos una escapadita "no se sabe donde no se sabe cuando" y me la regalaron incluso antes de la fecha. El destino indicado (que yo no conocí hasta que no me dijo mi Kerry una mañana: prepara tus cosas que nos vamos) fue Vitoria (ay, Amaia, hubiera querido quedar para conocerte pero apenas fueron 24 horas y nos dedicamos "sólo a nosotros").

Alguna vez habíamos ido a Vitoria pero siempre de pasada. Nunca a "hacer turismo" por la ciudad.
Llegamos sobre las 4 y media de la tarde, dejamos las cosas en un hotelito de la calle Dato (de lo más rococó... jejeje, no cabían más estatuas ni más recargamiento) y nos forramos bien de cazadora, bufandas y demás "artilugios abriguiles" que aqui los de la capi cántabra no estámos acostumbrados a los 6 graditos que había.

Después foto en la escultura del caminante (muy conocida y típica pero mira que era fea la jodía...ggg)
Y paseo hasta la catedral nueva.
Aquí foto arística. Me encanta la fotografía aunque ni mis conocimientos ni mi cámara me permiten muchas virguerías.
Después dimos un paseo por La Senda (siguiente foto artística) aunque no la hicimos entera porque son más de 3 Km.
Este paseo me recuerda mucho a la Alameda de Santander aunque sin cafeterías...
En cierto modo toda la ciudad se me hacía cercana, asequible.
Cuando conozco una ciudad siempre me imagino cómo sería vivir allí. Por ejemplo Madrid, a pesar de toda su oferta cultural es una ciudad que me ahoga, demasiado grande para mí, demasiado inabarcable... en Vitoria sin embargo, puedes ir andando a todos los sitios.
Pero... no tiene mar. Ay, mi mar... sin él no podría vivir.

Pero sigamos con nuestro recorrido.

A continuación parada en la plaza de la Virgen Blanca, centro neurálgico de la ciudad. Creo que en Semana Santa bajan a un muñecajo con una cuerda por esta plaza. Algo así me contaron unos amigos que tengo por Vitoria, aunque por lo que podéis observar no me empape mucho yo del asunto (Amaia... explicación, please)
Subiendo la cuesta que véis a la izquierda de la foto está la Iglesia de San Miguel y ya nos adentramos en el casco medieval, con sus calljuelas con nombres de oficios que representan cómo antes se organizaban las ciudades (el que se haya leido la catedral del mar o lo Pilares de la tierra o simplemente sepa algo de historia ya sabrá a lo que me refiero)


La plaza de España, que me recordó mucho a la plaza Mayor de Salamanca (bueno, y a la de Madrid también) y el hombrezuco este que me dió un susto. No es más que un muñeco (en el país Vasco no traen los regalos los Reyes Magos sino el
Olentzero, un carbonero mitológico que trae los regalos el día de Navidad)

El día siguiente compramos los míticos "
Vasquitos y neskitas" de la confitería Goya (que también tiene por cierto sucursales aquí en Santander) y alguna que otra compra navideña. Y justo antes de irnos vi una juguetería de la que me enamoré. Al verla pensé inmediatamente "tengo que hacerle una foto para ponerla en el blog"
Dedicada a
tod@s vosotr@s por estar siempre ahí.