La lectura prohibida

Ayer, animada por Roald Dahl escribí un microrelato, espero que os guste:

Escondida bajo las sábanas devoraba su primera novela, con avidez, con ansia, con la inquietud de ser descubierta. 372 páginas sin un solo dibujo, folios y folios de letra minúscula y apretada.

Aún resonaban en su cabeza las palabras de su madre:

- Te quedarás ciega. Ni se te ocurra leer ese libro, queda absolutamente prohibido.

Durante semanas había estado fabricando un “sustituto” con cartón y pinturas robadas al colegio y aquella noche era la elegida.
Sus padres habían salido a cenar fuera. La tía Rosa se quedaría con ella.

- Creo que hoy echan una peli de George Clooney, tía.
- Ah, si?

Allí estaba, el lomo verde, las letras doradas que parecían llamarla.
Dio el cambiazo cuando tía Rosa ya soñaba a sus espaldas y después se acostó temprano fingiendo cansancio. El corazón le latía deprisa, sólo disponía de unas horas antes de que regresaran. No se fiaba de su burda estratagema de cartón, debía acabarlo antes de que volvieran.

Sus ojos se debatían entre la velocidad de las líneas y el peso de los párpados. Ya sólo le quedaban un par de capítulos, unas hojas, unas líneas…
(…)

La madre se acercó a su cama, retiró el libro de sus manos dormidas y con un beso en la frente y una sonrisa en los labios le susurró:

- Buenas noches mi pequeña insomne.

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6 comentarios:

R.M dijo...

Bonito relato. Me siento identificada, no tanto por mi madre, ke sí ke me dejaba leer auqnue tuviera letra pequeña, jeje, como por lo de kerer terminar el libro ya! y dormirme con el entre los brazos.
Sigue escribiendo tan bien. Besos

Susana dijo...

Pues en el papel de la madre pretendía mostrar como no hay mayor animación a la lectura que prohibir leer un determinado libro... (y la madre lo sabía, jejeje) pero quizás no lo he sabido transmitir bien.

R.M dijo...

Si, creo ke ese beso, esa sonrisa y el comentario final, hacen ver ke la madre, lejos de desagradarle la idea, se siente satisfecha de haber conseguido que su hija leyera el libro.
Lo ke yo keria decir, es ke en mi caso no hacia falta ninguna treta por parte de mi madre.
Siempre, tanto a mi hermana Susana como a mi, nos ha encantado la lectura y no necesitabamos mayor impulso por parte de mis padres, ke el de acercarnos a la biblioteca todos los sabados por la mañana.
Besos

Raquel dijo...

Q bonito el relato.
Sobre lo del portatil, lo compre en el media market

Anónimo dijo...

Realmente no hay nada que atraiga más que lo prohibido ¿Eh? Jejejeje Te ha quedado muy bonito y tierno el relato. Besos
Geno

KIRA dijo...

Muy bonito, parece q estes describiendo nuestras primeras andanzas con la lectura.... mi madre tambien me decia, "te quedaras ciega o tendras que llevar gafas de tanto leer...." pero nada de eso ni llevo gafas, ni me quede ciega y hace + de 20 años que soy socia del circulo de lectores..... Bien por mi y mis libros !!!!!