Pompeya

Al llegar a Pompeya, lo primero que haces es alzar la mirada hacia el Vesubio con una mezcla de curiosidad y temor, porque nunca se sabe... para a continuación maravillarte con lo bien conservada que se encuentra esta ciudad. Visitar Popeya es viajar en el tiempo y recorrer por unas horas una ciudad comercial de la Antigua Roma.


Lo primero que os recomiendo es que leáis el post que ha escrito recientemente Anele sobre cómo ocurrió la erupción de este volcán para poneros en antecedentes.
La verdad es que sorprendió averiguar que no fue una lengua de lava ardiente la que terminó con la vida de los pompeyanos sino las cenizas, una nube inmensa y ardiente de cenizas fue la que sepultó Pompeya y la conservó para nosotros, aportándonos un montón de datos sobre la vida en la Antigüedad, como el siguiente...

Esta foto, aunque no lo parezca, está hecha a propósito (vamos, que no es la típica foto al suelo que te salta mientras vas andando) pues me pareció de lo más curioso. Esas pequeñas piedras blancas en los huecos de las grandes se llaman "ojos de gato" y servían para iluminar el camino pues reflejaban la luz de la luna.
Y este agujero enfrente de un establecimiento no es ni más ni menos que un aparcamiento para las correas de los caballos. También podemos averiguar que se trataba de una tienda y no de una casa gracias a este surco en el suelo

ya que este tipo de puertas correderas eras las que se usaban en las tiendas.

Siguiente dato que me llamó mucho la atención: ¿véis esas piedras en medio de la calzada? Pues eran como nuestros modernos pibotes que impiden el paso a los coches en las calles peatonales. Así permitían el paso únicamente a aquellos carros y carretas que tuvieran unas determinadas medidas (por la distancia de las piedras se deduce que las de menor tamaño). No sólo eso sino que además hacían las veces de pasos de cebra, la gente pasaba sobre ellas y así no se mojaban con el agua o suciedad de la calzada.

Si es que hemos inventado pocas cosas realmente nuevas...

Continuamos nuestra visita por las termas Stabianas, las más antiguas de la ciudad, del siglo IV a.C. Son las más grandes y las mejor conservadas. Los baños romanos abrían al mediodía y cerraban al ponerse el Sol. En los lugares destinados al baño había departamentos separados para hombres y mujeres; si no había espacios separados, el establecimiento abría unas horas al día para mujeres y otras para hombres.

Tenía un sofisticado sistema de calefacción: el aire caliente circulaba bajo el piso y entre las paredes.Tanto la sección masculina como la femenina estaba compuesta por una sala de vestir (apodyterium), una sala con piscina de agua fría (frigidarium), de una sala templada (tepidarium) y de una sala muy bien caldeada (calidarium), dotada de una bañera para agua caliente y de una fuente para abluciones con agua tibia. Además había otros ambientes, algunos anexos al gimnasio y una gran piscina para nadar al aire libre.

Vamos, nada que envidiar al más moderno Spa de nuestro tiempo.

La siguiente foto corresponde al primer restaurante de comida rápida del mundo (del que tengamos constancia).

Al no existir aún la luz eléctrica los romanos se levantaban y se acostaban con el sol, haciendo un desayuno modesto y una frugal comida de "comprar y llevar" para comer de pie dejando las grandes comidas para las fiestas de la tarde que terminaban con la caída del sol.

Me sorprendió lo bien conservados que están estos restaurantes en los que cuesta muy poco imaginarte al camarero detrás del mostrador y la comida en los círculos.

Algo que tenía muchas ganas de ver eran los famosos "moldes" de la gente que se quedó en Pompeya y que murió asfixiada (lo se, lo se, morbosa que es una...) pero daba un poco de pena verlos ahí apilados en un recinto entre cajas de plástico... no se, muy cutre, merecería estar en un museo, mejor puesto. Por lo visto tienen tanto material que no saben ni donde ponerlo.

Otra de las típicas visitas en Pompeya es al lupanar. Es el edificio que se ve al fondo en la foto. El hecho de que la parte superior sobresalga un poco es porque necesitaba más espacio para habitaciones que el resto de edificaciones contíguas.
Encontrar el prostíbulo no tenía pérdida pues tenían "señales de tráfico" indicando el camino (ya os digo que lo que no tuvieran estos pompeyanos...)

Tengamos en cuenta que Pompeya era una ciudad comercial como ya he comentado anteriormente y acudía gente de todas las lenguas con locual nada mejor que utilizar el lenguaje universal de "una imagen vale más que mil palabras". Esta técnica se utilizaba no sólo para llegar al lupanar, sino que una vez allí podías encontrar frescos con pinturas de diversas posturas sexuales exhibidas cual católogo, de tal manera que el cliente sólo tenía que señalar para indicar lo que quería.


Como véis Pompeya era una ciudad que tenía de todo, el sistema de aguas por ejemplo, nada que envidiar al actual. De hecho encontramos más fuentes por metro cuadrado que en muchas ciudades españolas.


Aquí una de las cañerías de Pompeya que por su durabilidad ya las quisiera yo para mi casa.

La panadería también era impresionante lo bien conservada que estaba. La panadería de Modesto, que así se llamaba el establecimiento, quedó sepultada por la lava dejando a su dueño calcinado al lado de un horno que se encontraba horneando 81 hogazas de pan.

En la primera foto aparecen las ruedas de moler y a continuación el horno.En fins, podría pasarme media vida hablando de Popeya pero espero que con esto ya os habéis hecho una idea general.

Hasta el siguiente post...

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10 comentarios:

anele dijo...

No me extraña que fueras capaz de estar horas y horas hablando del tema. Es que da para mucha conversación.
A mí es uno de los lugares que más me impactó de Italia, porque siempre tuve la idea equivocada de que las ruinas de Pompeya eran poca cosa, y claro, al llegar allí y ver lo bien conservado que está todo y lo inmenso que es aquello... impacto asegurado.
No tenía ni idea de lo de las piedrecitas blancas; ellos sí que eran unos adelantados (mira que haber inventado la antecesora de las pinturas fluorescentes en la carretera...).
Y ya quisiera yo unos baños como aquellos, que debían de ser impresionantes. Me encantan los baños árabes que abrieron en Madrid, así que si pillara aquellos... uf, para no salir en todo el día.
Me alegro de que te gustara tanto.

BLAS dijo...

Qué maravilla Susana!! Tengo unas ganas enormes de poderme pasear por allí como has hecho tú. Es algo que también tengo pendiente y no quiero que tarde mucho, pero es que como bien dices, apenas han quedado restos tan estupendamente conservados y que muestren la vida tal y como se ven en Pompeya. Es una tragedia de gran índole la ocurrida allí, pero al menos su muerte horrible ha servido para hacernos llenas lagunas de una civilización imprescindible y única en la historia del mundo.
Estupenda entrada! Me ha encantado y la he disfrutado, de verdad.
¡Besos!

cloti dijo...

Ay Susana, mis hijos acaban de incluirla en su diseño de ruta por Italia, les ha convencido el símbolo universal, jajajaja
Bssssssssss
Cloti

Inma dijo...

Es una visita inexcusable, sobrecogedora...y abrasante si vas en verano ¿verdad?

KIRA dijo...

Me han entrado unas ganas de apuntarme a un crucero que ni te voy a contar, si con el post de Roma ya me quede encantada y deseando poder ir, ahora ya me tienes ansiosa por visitar ademas Pompeya, vamos que con un findesemana largo no voy a tener bastante!!!
Este post es precioso y como ya te han dicho muy bien explicado.
Desde luego visitar Pompeya tiene que ser impresionante no solamente por lo que ocurrio, sino tambien por la historia que ha sido conservada hasta el dia de hoy... como bien decis te das cuenta de que a dia de hoy esta todo inventado.
BSTS

Riesgho dijo...

Me ha encantado volver a recorrer contigo esos lugares que pisé hace ya 11 años.
Veo que te a encantado Pompeya tanto como a mí. Si es que no queda otra, si la visitas tienes que rendirte a sus encantos!!!

Geno dijo...

Entre tú y Anele nos habeis documentado estupendamente sobre Pompeya ¡Fascinante tu viaje!

OLATZ dijo...

Vaya crónica más estupenda.Yo he estado allí , y con tu descripción me has hecho recordar todo aquello.
Y tienes razón.....a nosotros también se nos iban los ojos hacia el Vesubio.

chema dijo...

visitar pompeya es un auténtico viaje en el tiempo. es un milagro que se pudiera desenterrar la ciudad y que hayan quedado tantas edificaciones en buen estado (relativamente).
me ha llamado la atención lo de las piedras reflectantes, el sistema de calefacción de los baños y la rueda de moler. los romanos no tenían los avances tecnológicos que hay ahora, pero sabían física, y lo que es más importante, sabían aplicarla.

Bertha dijo...

Que fotos mas chulas y como te digo siempre que bien esplicas?