La función educativa de la sociedad


No es una idea mía, la leí hace tiempo en algún artículo, pero hoy la he comprobado en la práctica.
Hace años, no sólo educaban los padres y los profesores, sino que la sociedad se implicaba también en la educación de sus pupilos. Y cuando digo sociedad me estoy refiriendo al tendero, al policía o al anciano sentado en el banco de la esquina.
Si hace años cualquiera de estos personajes veía a un crío tirando un papel al suelo rápidamente le reprendía con un
- Eh, chaval, recoge eso ahora mismo.
Ahora ya puedes guardarte muy mucho de hacerlo si no quieres recibir una reprimenda del padre de la criatura:
- Oiga, usted que tiene que decirle a mi hijo?
O con una patada o improperio del niño en cuestión.
Hoy comprobaba como un niño de unos tres años (edad inferior a la permitida) se comía un helado (con el frío que hacía) en un parque infantil (de esos con toboganes y piscinas de bolas). Su padre le miraba embelesado:
- Está rico, mi cielo?
Y yo no hacía más que imaginarme la bola en el suelo y al padre intentando entrar a limpiarlo o ni siquiera eso, dejándolo ahí con el consiguiente pringue en los calcetines de todos los niños restantes (entre ellos mis hijas).
Otro niño tiraba las bolas hacia fuera, lanzándolas en todas las direcciones posibles y yo me repetía a mi misma "estoy fuera de servicio, estoy fuera de servicio".
Al final, la deformación profesional pudo más que yo y le dice al "angelito":
- Eh, eso no se tira fuera.
Entonces un "adulto" situado a mi espalda recogió la pelota y la volvió a echar a su sitio. Eso si, sin una sola reprimenda a su "tesorín".
En fins, apañados vamos con esta sociedad y sus "enfats terribles".

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4 comentarios:

R.M dijo...

Ufff ese tema da para mucho. El dia que me ponga yo con el...van a arderle las orejas a mas de uno y una.

Ojala se pudiera reeducar a los padres...

Besitos. Te sigo leyendo.

Riesgho dijo...

Te comprendo perfectamente, porque suelo vivir situaciones parecidas a la tuya muy a menudo cuando llevo a mis peques al parque o a cualquier zona con "bolas". El problema no es de los niños, es del adulto cuidador que mientras no les moleste a ellos, no se preocupa de que den la tabarra al resto de personas que estan cerca. Y que no se nos ocurra llamarles la atención... porque como suelen decir "para eso ya estan ellos". Yo siempre me hago la misma pregunta: ¿Y que hacia usted hace 5 minutos cuando su hij@ le estaba arreando guantazos a la mía? Es que siempre te oyen cuando les recriminas algo a sus enanos, pero nunca parecen escuchar cuando los demás vienen quejandose, llorandose o como se suele decir, "con el ojo colgando", jejeje
Trate hace poco un tema parecido en mi blog, pero como dice Remi, este tema da pa mucho mucho mucho...

Susana dijo...

En fins, chicas, qué os puedo decir? adonde vamos a llegar...

shirat73.live.spaces.com dijo...

Yo suelo ser bastante borde, las cosas como son. No me corto un pelo.
Hace un tiempo, vi a un crío haciendo el gamberro en el portal de casa, y le llamé la atención. Su mami me dijo: "Bueno, ya sabes cómo son los niños... jeje"
Mi respuesta fue tajante: "Soy profesora, sé exactamente cómo son los niños. Lo que no termino de comprender es cómo son los padres".

Se quedó de estuco, pero ahora cuando nos encontramos procura que sus hijitos no se me acerquen... por lo visto doy miedo.