Vidas contadas

Un día de esta semana, de esos en los que no sabes que poner y todo lo que hay por la tele es igual de malísimo, acabamos viendo esta película... que me sorprendió muy agradablemente.
Su título en inglés nos da una idea más acertada sobre el tema de la película "Thirteen conversations about one thing" (13 conversaciones sobre una cosa). Esa cosa es la felicidad.
Es una de esas películas en las que aparecen varias historias que parecen paralelas pero que tienen multitud de convergencias y al final acaban por unirse.
Todas las historias tratan sobre la búsqueda de la felicidad. De todos los personajes que aparecen en la película, dos de ellos son el paradigma de quién ha encontrado la felicidad (y casualmente, o no tan casualmente quién sabe, no aparecen en este cártel de la película).


Clea Duval interpreta a una joven sencilla que vive sola y trabaja como asistenta en la casa de un rico arquitecto. ¿Por qué es feliz ella? Está claro que no es gracias al dinero, su amiga tiene su misma situación y sin embargo no vive la vida como ella: siempre se está quejando y acude a ella como una luz para que la ilumine, su optimismo es contagioso.


El segundo personaje que es la viva imagen de la felicidad es "Don Sonrisas" interpretado por William Wise (Conocido en su casa a la hora de comer y poco más porque como me ha costado encontrar una foto suya, pobre hombre...)
Una actitud que pone de los nervios a su jefe, que de hecho lo despide sólo por ver si se derrumba de una vez, y ni así... el hombre le encuentra su lado positivo y todo y se despide de él con una sonrisa.

Bea tiene un grave accidente en el que resulta atropellada, pero eso no hace que cambie su actitud ante la vida. Sin embargo a su vuelta al trabajo el arquitecto piensa que le había robado un reloj y eso sí que la cambia. El hecho de que él la creyera capaz de eso... de pronto lo ve todo negro, comienza a pensar por qué tendría que pasarle a ella todo eso... su amiga va a verla y al encontrarse que ha cambiado la abandona, deja de llamarla... un día en el metro se le cruza por la mente la idea de tirarse a las vías, pero fija su mirada en un extraño y éste le sonríe. Este gesto le hace recuperar su fe en el ser humano, en que todo puede cambiar.

Toda la película revolvió muchas cosas en mí: la primera, el pensar que la felicidad no depende de la suerte, el destino, el tener mucho dinero (como el caso del abogado, otro de los personajes de la película) o una estabilidad personal (como el caso del profesor de universidad) sino que todo depende de cómo te tomes la vida. La misma situación en una persona es vivida como un auténtico desastre y en otra como una oportunidad para el cambio.

Claro, que eso es muy fácil de decir, supongo que a todo el mundo le gustaría tener ese optimismo, o esa fortaleza. En mi caso está claro de donde saco la fuerza en mi vida y es en Dios. También en mi familia por supuesto y el amor de los míos, pero hasta eso a veces se derruba.

También me ha hecho pensar como esas personas que son capaces de vivir así su vida son como imanes, como una luz en el camino. La gente que les conoce se sienten atraídos por ellas, notan que tienen algo especial en su interior, lo anhelan. Me recuerda a la frase del Evangelio que habla sobre que los discípulos deben ser la luz y la sal del mundo "si la sal se vuelve sosa, ¿quién la salará?"

Creo que hoy en día, más que nunca, el mundo necesita personas con luz.

Sin embargo, cuando comenté la película con mi costillo, él no lo veía de igual manera, pues veía que en la vida muchas cosas dependen de la suerte y que hay gente con estrella y otra "estrellada".

Así que aqui abro el debate a vosotros. ¿Qué opniáis sobre la felicidad? ¿Todo el mundo puede ser feliz? ¿O hay gente que por sus circunstancias personales y todo lo que le pasa de malo en la vida parece que lo tiene todo en contra cuando sin embargo otros lo tienen todo a favor? ¿La felicidad depende de uno mismo o de lo que te pase?

Porque la película también cuenta la historia de un hombre que le tocó la lotería y lo que pudiera verse como un golpe de suerte fue para el una maldición... la nombraban como la maldición de la gitana "que todo lo que deseas se haga realidad".

De verdad, que me gustaría que viérais la película para que me contestárais después porque a mi me parece que da para una buena conversación y debate.

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2 comentarios:

Fran dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que es muy importante la actitud personal: No esperar a que todo sea perfecto porque eso no va a ocurrir, no ser muy exigente, ser pacientes. Y además no pensar solo qué nos va a dar la vida sino que podemos dar nosotros.

Susana dijo...

Hola Fran.
Gracias por tu comentario. Completamente de acuerdo contigo. Por cierto, acabo de visitar muy blog, está muy chulo. Bienvenida por aqui siempre que quieras.