Un nuevo miembro en la familia




No, no estoy embarazada otra vez... jejeje. Os presento a Coco, nuevo miembro en la familia Martín que llegó a casa ayer mismo.


Bien sabido es el amor que tienen todos los niños por los animales (en concreto mi hija Irene tiene verdadera adoración por todos ellos), pero quién de nosotros de niño no ha pedido a sus padres "Mamá, quiero un perrito, por favor, que lo voy a cuidaaaaar!!!!"


La presencia de una animal en casa creo que es muy favorecedora para la educación de los niños y nos enseña muchas cosas como el cuidado a otro ser vivo, la responsabilidad...


Cuando yo era niña lo del perro no se me arregló pues vivíamos en un piso muy pequeño, pero por aquella casa pasaron unos cuantos hamsters, canarios, pollitos, peces, tortugas... ya más adelante mi hermano tuvo una ardilla que yo le regalé y hasta un hurón en su casa de casado, pero esa es ya otra historia.


Mi padre aún mantiene su enorme acuario y yo guardo muy buen recuerdo de todos aquellos animalillos (aunque creo que mi madre no tanto).


Ya tuvimos nuestra primera incursión en este apasionante mundo con nuestro pececillo Yellow (Descanse En Paz) y con la cría de pichones en el balcón, pero la suavidad y la ternura de un mamífero, no se puede comparar.


Estaba claro que un perro no íbamos a tener. Creo que estos animales necesitan un espacio donde correr y sentirse libres, una casa con jardín o similar. Un gato tampoco (mis vecinos tenían uno y olía todo fatal, además de que me parecen unos animales tan independientes que casi para eso...)


Y no sé cómo me enteré de la existencia de estos conejitos que se han puesto muy de moda ultimamente.


Existen 45 razas de conejos enanos, aunque por lo que he visto las más comunes como animal de compañía son: el Belier, que se caracteriza por sus largas orejas caidas:



El de angora, característico por su largo pelaje.


Y el toy, cuya mayor característica es su pequeño tamaño y de ahí su nombre.

Como habréis adivinado Coco es un conejo toy, creo además que mi tocaya asturiana tiene uno también, así que ya os iré contando que tal nos va. De momento, la emoción y la alegría de las niñas cuando lo cogen... como dice el anuncio... no tiene precio.

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12 comentarios:

Shirat dijo...

¡Oh, qué monada! No tenía ni idea de esta moda. Ya nos irás enseñando fotitos.

Por cierto Susana, los gatos no huelen mal. Ni ellos ni las casas en las que viven. Lo que cuentas me ha dejado un poco sorprendida.

africa dijo...

Es muy cuqui como diria mi hija si lo viera, precioso y debe ser suave muuuunnnn que contentas estaran las niñas, ahora toca responsabilizarlas a ver que tal .... besos y felicidades por ese nuevo miembro.

AFRICA04

Bertha dijo...

OH que mono, es una preciosidad,yo de pequeña he tenido un monton de mascotas y con mi hijo tanbien, le hace cuidarlos, querelos y a ser sensibles, vale la pena.

Susana dijo...

Os iré enseñando qué tal chicas. A ver Shirat, puntualizo, no huelen exactamente mal, huelen "a gato", a mí en concreto me desagradaba el olor pero mucha gente que vive con ellos (esta familia incluida) me aseguraban que no olían. Yo creo que ya se habían acostumbrado a este olor característico y no lo notaban.

Pilar dijo...

¡Bienvenido, Coco! Realmente es una aprendizaje y un disfrute para los niños, imagínate cómo estaban las niñas cuando llegó Gus en enero! Así que ahora a disfrutar... y a cuidarlo.

Susana dijo...

Vuestro perrito es una monada Pilar y además vosotros disponéis del espacio necesario para su disfrute en condiciones...

KIRA dijo...

Como diran mis hijas cuando lo vean.... QUE PRECIOSIDAD, YO QUIERO UNO!!!!

KIRA dijo...

Como diran mis hijas cuando lo vean.... QUE PRECIOSIDAD, YO QUIERO UNO!!!!
En mi infancia tambien disfrute de las mismas mascotas que tu... hamster, pollitos, gatos (que estaban en casa el tiempo justo para reponer fuerzas y ya esta) canarios. :))))

BLAS dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que es fundamental para enriquecer la experiencia y la personalidad de los niños, el tener mascota. El amor a los animale y el respeto por los mismos les ayuda a crecer y madurar.
Soy por completo partidaria de tener animales en casa y de hacer partícipes a los niños de la responsabilidad que conllevan.
Desde que nació mi hijo, en la casa entraron mis dos perros porque tenemos jardín, allá están, aunque yo ya no me encuentre allá. Mi hijo los conoce, quiere y respeta. También ha tenido peces y aprendió a cuidarlos. Ama a los animales y es tierno con ellos. Es incapaz de hacer sufrir o ver sufrir a un ser indefenso.

Desde mi experiencia, en casa de mis padres, y de mis tios y abuelos siempre ha habido perros, gatos o bicho que se terciara. Por mi casa han pasado hamsters, canarios, pollos, patitos, camaleones, gatos y perros. Amen de los gusanos de seda, por supuesto.
Hasta ahora, conejos nunca, la verdad. Pero es una opción muy tentadora para los pisos pequeños, sin lugar a dudas.
A los niños les hace felices compartir juegos con un nuevo compañero y la alegría que ello conlleva. La pérdida ulterior que siempre llega también les enseña mucho, a pesar del dolor que conlleva. Todas son experiencias que hay en la vida.

Creo que me he enrollado, pero me encanta el tema.

Besos!
Y mi bienvenida a Coco.

Susana dijo...

Nada de rollo Blas, me encanta leerte. Y has apuntado un tema importante que yo había olvidado y es el del tratamiento de la muerte en los niños. Yo soy de las que opina que no hay que alejarles de ella sino al contraio, que la vean como algo natural y si el perro, pez o hamster se muere pues es que se ha muerto, nada de se escapó como le decían a mi hermano...

anele dijo...

Coco es una monada. No me extraña que tus niñas estén como locas.

COILET dijo...

Si tienes la suerte de que el gato no sea un macho dominante.... no te olerá la casa...

Mi suegra tuvo muchos años un gato que se meaba... pero iba expresamente a mearse a la ropa de la gente de fuera y si la tenía manía pues con más alevosía... Cada vez que ibamos de visita teníamos que dejar un trapo trabando la puerta (pq saltaba y abría los picaportes) para que no entrase a mearnos el equipaje, las cazadoras... A una hermana de mi suegra la meo una cazadora de cuero que había dejado sobre una de las camas de una habitación y a pesar de que la llevó a la tintoria, aseguraba que ese olor caracteristico del meado de gato no se iba, y la casa olía... En fin, todo depende de cómo sea el gato...
Las casas con perro, aunque le tengas limpio, también "huelen" a perro (sobre todo si es grande), pero los propios dueños se acostumbran, os hablo por experiencia.
El conejito este es más manejable, seguro.