Nápoles

Después de una mañana agotadora visitando Pompeya la mayoría de nuestros compañeros de viaje se retiraron al barco a curarse de la insolación, pero Pedro y yo que somos un pelín masocas nos fuimos a visitar Nápoles.
Nápoles se podría llmar la ciudad de los castillos pues tiene unos cuantos: el Castel dell'Ovo, el Castel Capuano, el castillo Maschio Angioino que es el que aparece a nuestra espalda

Y el Castel Sant'Elmo que domina la colina de Nápoles y es el primero que te saluda cuando entras a la ciudad desde el puerto.

Debo decir que la primera impresión de Nápoles no es muy buena. Es una ciudad con muchísimo tráfico, medio levantada por las obras: sucia y ruidosa. Y el hecho es que tiene edificios imponentes como la iglesia de San Francisco de Paula

y el Palacio Real, ambos en la Piazza Plebiscito

pero están todos grises de polución. No sé si conocéis Oporto, pero me transimitió un poco la misma sensación (aunque quizás me guste más Oporto) de tener edificios bellísimos pero mal cuidados.

En fins, continuando nuestra visita cogimos la Vía Toledo, la gran avenida principal de la ciudad, repleta de tiendas con rebajas y puestos ambulantes de ropa, cosillas típicas de puestos de los chinos, el top manta... (quiero decir, que ni siquiera los puestos ambulantes eran de cosas típicas del país o algo así).

Las calles trasversales que salían de esta Vía principal eran todas de este estilo:

Con su ropa tendida, las madres con la compra, sólo faltaba un "María tírame la llaveeeee!!!!!". Uno de los barrio sera el español, que debía estar en fiestas,por los banderines que lo adornaban.

Paseando por la Vía Toledo te encuentras con otro de los edificios emblemáticos de Nápoles: la galería Umberto I que comunica las dos calles principales de la ciudad.

Cuando nosotros la vimos estaba en parte cubierta por andamios.

Pero os pongo una foto de San Google para que la apreciés en toda su grandiosidad.

Paramos cerca de esta plaza (de la cual no se su nombre pues anduvimos con un mapa fotocopiado del barco que daba pocas indicaciones) para tomar una típica pizza napolitana.

Pedro fue má innovador y se tomó una pizza con ¡patatas fritas!, yo opté por la clásica Margarita, de la que no sé si conocéis su historia.

Un buen día de verano de 1889 la reina de Italia, Margarita de Saboya, reconocida gastrónoma y esposa del rey Humberto I de Saboya, invitó al Palacio Real de verano de Capodimonte a un reconocido pizzacero, il signore Esposito que por la época regentaba junto a su esposa, la signora Rosa, la pizzeria más afamada de Nápoles para que le prepara una nueva variedad a fin de satisfacer su curiosidad gastronómica. Con un toque de creatividad, Raffaele Esposito introduce por primera vez la mozzarella o queso de búfala y la decora con hojas frescas de albahaca con lo que junto al tomate armoniza los colores de la bandera italiana, rojo, blanco y verde, y la bautiza con el nombre de Margarita en honor de su reina.

Y esa es la historia de la pizza Margarita, aunque de sabor... siguiente decepción de Nápoles. Quizás no elegimos bien el sitio, pero vamos que era una pizza normal y corriente, aunque nos habían dicho que la masa de las pizzas era especial en Nápoles.
De postres: Capuccino, éste sí que estaba delicioso.

Y acontinuación llegamos lo que para mí fue el auténtico tesoro de Nápoles: la calle Gregorio Armeno.

Esta calle se encuentra dedicada a la artesanía de nacimientos, belenes o El pesebre como allí lo llaman.

Es una auténtica maravilla, ver allí a los artesanos trabajando y disfrutar de verdaderas obras de arte. No sólo te encuentras Belenes descomunales o minúsculos sino todo el material necesario para montarte tu propio Belén: desde estructuras de corcho, ríos, y los autómatas de todas las profesiones del mundo.
Mi padre hubiera disfrutado de lo lindo.
Me hubiera gustado estar allí en Diciembre donde el mercado está en todo su apogeo.

To be continued... (a este paso quizás para Navidad consiga terminar el relato de nuestro viaje...)

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9 comentarios:

Candela dijo...

Jamia, es que la pizza margarita es la mas sosa y simple de todas las pizzas, sin un topping de ningu tipo: solo la base, tomate y queso...

cloti dijo...

Pues a mí no me importa esperar a Navidad, me encanta tu viaje.
Bsss
Cloti

chema dijo...

por lo que cuentas y por las fotos, creo que nápoles me parecería un pelín agobiante. mucha gente, poca luz... pero bueno, tendrá su encanto.
qué curiosa la historia de la pizza margarita. es la más básica de todas, me pregunto de qué estarían hechas antes...

Geno dijo...

Pues hicisteis bien en no haber ido a descansar ¡hay que aprovechar el tiempo de vacaciones! Pues por vuestras fotos parece bastante bonita Nápoles...

Mª Carmen dijo...

Qué chulada de viaje Susana!!!
Yo estuve haces años en plan mochilera con mi marido (15 días donde nos hicimos Roma, Florencia, Pisa, Venecia y Milán) por lo que me está encantando tu diario de viaje!! (ya que son sitios que no conozco y que tenemos pendientes).

Por lo demás con lo de los Belenes me he quedado "Pallá" porque también me gustan un rato (eso en Diciembre debe ser todo un espectáculo).

Qué tal la vuelta al cole??? Ya nos contarás.


Bicos moitos

anele dijo...

No conozco Nápoles pero las referencias que tengo coinciden con lo que tú cuentas: caótico, sucio y mal conservado.
Dicen que el tráfico es horrible y se pasan el código de circulación por el arco de triunfo.

La galería comercial que muestras es preciosa (me recuerda a la de Milán, las de Vittorio Emmanuelle).

Y la callecita de los artesanos es preciosa. Apuesto a que este año tu padre tendrá figurita nueva en su belén : )

anele dijo...

Por cierto, mis padres están como locos porque les ha tocado uno de los viajes del Imserso y precisamente se van de ruta por Italia: Venecia, Florencia, Pisa, Siena, Asís y Roma.

Inma dijo...

No te agobies por tardar en contarnos tu viaje, que disfruto mucho con tus fotos y tus cositas.
Nápoles me da un canguelo, intentamos pasear por la ciudad, pero había tanto mafioso jeje, tanta basura y tanta gente con mala pinta que nos dio mal rollo y nos fuimos.

Susana dijo...

Sssssshhh, Anele, que es secreto... Le dimos un belén chiquitín de cristal para acallar sospechas pero he comprado uno precioso que está como dentro de un libro para estas Navidades... no se lo espera... jejeje.