
Pues aquí está la sopresa que ya os anunciaba en el anterior post sobre mi huerto. Y es que en este huerto mío crece de todo... hasta huevos!!!!
Después de recolectar las zanahorias renovamos la tierra y plantamos unas cebollas pues había leído yo por algún sitio que es una verdura muy dura y que resiste el frío.
Pero he aquí que a los pocos días aparecieron unas ramitas... "Yo juraría que esas ramitas no estaban allí ayer... ¿habrán sido las niñas? ¿el viento?"
Las ramitas fueron aumentando misteriosamente hasta que un día apareció por allí la familia paloma, dispuesta a hacer de mi pequeño huerto su nuevo hogar.
Tuvimos la enorme suerte de presenciar justo el momento de la puesta del huevo que es el que podéis apreciar en la foto.
Y unos días después nos dimos cuenta de que había puesto otro para que se hicieran compañía.
Para las niñas está resultando una experiencia maravillosa. Desde luego como mascota es comodísima porque no me da nada de guerra: no la tengo que dar de comer, ni limpiar donde duerme, ni sacarla a pasear...
No es que a mí me emocionen las palomas pues sé de sobra que son unos animales muy sucios y que transmiten muchas enfermedades, pero mientras estén ahí, de la ventana para afuera... Desde luego la ilusión de mis hijas y la experiencia de vivir todo el proceso tan de cerca, como decía el anuncio... no tiene precio.