De papiroflexia.
El resultado final depende de nuestras dotes como escultores, aunque puede quedar de lo más gracioso.
"Retales de vida y andar"... Presuntos implicados. Momentos y prendas de ayer robados de aquello que fue y a solas nos hacen pensar que el tiempo no quiere pasar.
Viendo las decoraciones navideñas que hemos ido haciendo en nuestras casa he buceado en la red buscando otra diferentes y he encontrado propuestas de lo más original.

Continuamos con juegos y juguetes.
El pasado puente estuvimos en Las IV Jornadas Minas Tirith. Hay que ver cómo se lo montan estos frikis... allí había de todo: juegos de rol, de mesa, videojuegos... con alojamiento gratuito en un Instituto para los que venían de fuera y todo.
Y cómo no, tenían un montón de juegos de mi marca preferida, Haba, de la que ya os he hablado anteriormente.
Irene y yo cogimos este, La danza del huevo.
Para empezar la presentación es de lo más original y divertida y la dinámica del juego muy sencilla. Los jugadores se colocan alrededor de una mesa y empieza el más jóven de ellos. Coje el dado rojo, lo tira y dependiendo lo que salga habrá que hacer unas cosas u otras para ganar un huevo:puede salir desde tener que decir "kikiriki" lo más rápido posible (el más rápido se lleva un huevo), soltar el huevo desde medio metro a la mesa (con el consiguiente rebote por parte del huevo hacia sabe Dios donde) hasta dar una vuelta completa a la mesa y el primero que se siente en su sitio se lleva el huevo.
Cuando consigues un huevo tiras el dado blanco que te dirá donde colocártelo; entre las piernas, en el codo, en la axila, en el cuello... y ahí debe quedarse y no lo puedes tocar hasta el final de la partida, que llega cuando uno de los huevos se cae.Continúo mi relato sobre cómo ha ido evolucionando la amistad, al menos en mi vida personal.
De la amistad de la adolescencia tan imprescindible, tan intensa... pasamos a la amistad en la madurez. El tiempo pasa y la vida va cambiando, dejamos de ser estudiantes con tantas vacaciones, ocio, tiempo libre... a pesar de los exámenes, qué buena vida que nos pegábamos ¿verdad?
A tener un trabajo, unas obligaciones, quizás preparar unas oposiciones, tener una pareja más consolidada...
En mi caso concreto me casé muy joven, casi ninguna de mis amigas estaba casada cuando yo lo hice, aunque esto no cambió mi vida mucho. Lo que realmente supuso un cambio de 180º fueron ellas: mis hijas, mis tres soles, que al igual que el astro rey hacen que todo gire alrededor suyo.
Tener una vida que sólo depende de tí (bueno, y de tu pareja...) te cambia la vida de una forma que nunca habías imaginado. Supongo que el hecho de tener tres vidas pendientes de tí te la cambia el triple... jejeje.
En mi vida supuso un periodo de letargo, como una hibernación. Conozco a gente a la cual admiro cuyo ritmo de vida no para por tener hijos, y allá les ves a las 23:00 en una terraza de Santander con el niño en el capazo. Si se van de viaje el niño va con ellos y si tienen un evento, al que no renuncian, también.
Yo no supe hacerlo de esa forma, quizás también por tener 3 tan seguidas, que Irene sufriera el famoso cólico del lactante durante 9-10 meses, que mi marido sea un pelín sobreprotector...
El caso es que durante un tiempo mi vida fue tomas cada tres horas (5 años casi sin regla!!!!! jajajaja), pañales, papillas y visitas al pediatra.
No todas mis amistades resistieron aquel tiempo. Algunas sí, otras reaparecieron. Y surgieron otras más. De las que aparecieron en aquella época recuerdo como mi tabla de salvación a todas mis amistades internáuticas.
Soy una persona que no calla, quienes me conocéis en persona lo habéis podido "sufrir" en vuestras carnes, necesito comunicarme, y contar todas mis chorradas, que otros me cuenten las suyas... abrirme al mundo, vamos. Que si no, la casa se me cae encima.
Así que, durante ese tiempo esta pequeña ventanita era mi puerta con el mundo. Conocí a gente fabulosa, con la cual llegaba a compartir cosas que no hacía con quien tenía a mi lado.
Quizás, el hecho de estar oculta tras un "papel" te hace abrirte más, como si fuera un diario... ¿veís? aquí estoy otra vez, contándoos mi vida.
A algun@s he tenido el placer de conoceros en persona y he descubierto con alegría que sois tal y como os mostrais en la pantalla: cercanos, generosos, divertidos... y siempre estáis ahí.
A tod@s gracias, muchisimas gracias por ser una parte muy importante de mis amigos de la madurez.
Y la cuarta parte para cuando cumpla los 50 no?
Terminando con la "sección italiana" esta pequeña máscara vino de Florencia como recuerdo de nuestro maravilloso Crucero por el Mediterraneo.
Esta otra sin embargo, que es una careta de los chinos de plástico, le quedó mucho más conseguida, esta vez para un disfraz del dios Baco.
No pretendo hacer un análisis profundo ni teórico de la materia, sino más bien una pequeña reflexión a partir de mi propia experiencia y de las que he visto a mi alrededor.
las amistades que haces en la adolescencia te marcan de por vida. En la adolescencia todo es "más", supongo que las hormonas revolucionadas hacen que todo lo que sientes se multiplique por mil y si un día no te mira te hundes en la miseria y crees que te morirás y si al día siguiente te roza la mano estás en el cielo y nunca, nunca pero nunca querrás a nadie como a él.
sólo tus amigas que pasan lo mismo que tú, que están en tu "misma onda" son capaces de comprenderte. Recuerdo muchísimo esas conversaciones interminables y ese "seremos amigas para siempre".
En fins, tener tantos amigos tan repartidos se castigaba, y cosas como "no se puede contar contigo", no te llamamos porque como tú estás siempre por ahi... al final como suele decirse, el que mucho abarca poco aprieta.
relación especial, una conexión que no se produce con todo el mundo.
Chema pensó en mi para darme un precioso premio sobre la amistad, cuyas reglas son las siguientes:
