Y allí nos presentamos en la jornada de puertas abiertas sus padres y hermanas, acompañando a Julia en tan célebre día.
¿Pero habéis visto qué arte? Sigue así, que dentro de poco me retiras de la plancha.
"Retales de vida y andar"... Presuntos implicados. Momentos y prendas de ayer robados de aquello que fue y a solas nos hacen pensar que el tiempo no quiere pasar.
Después de una mañana agotadora visitando Pompeya la mayoría de nuestros compañeros de viaje se retiraron al barco a curarse de la insolación, pero Pedro y yo que somos un pelín masocas nos fuimos a visitar Nápoles.
Nápoles se podría llmar la ciudad de los castillos pues tiene unos cuantos: el Castel dell'Ovo, el Castel Capuano, el castillo Maschio Angioino que es el que aparece a nuestra espalda
Y el Castel Sant'Elmo que domina la colina de Nápoles y es el primero que te saluda cuando entras a la ciudad desde el puerto.
Debo decir que la primera impresión de Nápoles no es muy buena. Es una ciudad con muchísimo tráfico, medio levantada por las obras: sucia y ruidosa. Y el hecho es que tiene edificios imponentes como la iglesia de San Francisco de Paula
y el Palacio Real, ambos en la Piazza Plebiscito
pero están todos grises de polución. No sé si conocéis Oporto, pero me transimitió un poco la misma sensación (aunque quizás me guste más Oporto) de tener edificios bellísimos pero mal cuidados.
En fins, continuando nuestra visita cogimos la Vía Toledo, la gran avenida principal de la ciudad, repleta de tiendas con rebajas y puestos ambulantes de ropa, cosillas típicas de puestos de los chinos, el top manta... (quiero decir, que ni siquiera los puestos ambulantes eran de cosas típicas del país o algo así).

Las calles trasversales que salían de esta Vía principal eran todas de este estilo:
Con su ropa tendida, las madres con la compra, sólo faltaba un "María tírame la llaveeeee!!!!!". Uno de los barrio sera el español, que debía estar en fiestas,por los banderines que lo adornaban.
Paseando por la Vía Toledo te encuentras con otro de los edificios emblemáticos de Nápoles: la galería Umberto I que comunica las dos calles principales de la ciudad.
Cuando nosotros la vimos estaba en parte cubierta por andamios.
Pero os pongo una foto de San Google para que la apreciés en toda su grandiosidad.

Paramos cerca de esta plaza (de la cual no se su nombre pues anduvimos con un mapa fotocopiado del barco que daba pocas indicaciones) para tomar una típica pizza napolitana.
Pedro fue má innovador y se tomó una pizza con ¡patatas fritas!, yo opté por la clásica Margarita, de la que no sé si conocéis su historia.
Un buen día de verano de 1889 la reina de Italia, Margarita de Saboya, reconocida gastrónoma y esposa del rey Humberto I de Saboya, invitó al Palacio Real de verano de Capodimonte a un reconocido pizzacero, il signore Esposito que por la época regentaba junto a su esposa, la signora Rosa, la pizzeria más afamada de Nápoles para que le prepara una nueva variedad a fin de satisfacer su curiosidad gastronómica. Con un toque de creatividad, Raffaele Esposito introduce por primera vez la mozzarella o queso de búfala y la decora con hojas frescas de albahaca con lo que junto al tomate armoniza los colores de la bandera italiana, rojo, blanco y verde, y la bautiza con el nombre de Margarita en honor de su reina.
Esta calle se encuentra dedicada a la artesanía de nacimientos, belenes o El pesebre como allí lo llaman.
Casares, ¡¡¡¡hasta el verano que viene!!!!
Siguiente dato que me llamó mucho la atención: ¿véis esas piedras en medio de la calzada? Pues eran como nuestros modernos pibotes que impiden el paso a los coches en las calles peatonales. Así permitían el paso únicamente a aquellos carros y carretas que tuvieran unas determinadas medidas (por la distancia de las piedras se deduce que las de menor tamaño). No sólo eso sino que además hacían las veces de pasos de cebra, la gente pasaba sobre ellas y así no se mojaban con el agua o suciedad de la calzada.
Si es que hemos inventado pocas cosas realmente nuevas...

Vamos, nada que envidiar al más moderno Spa de nuestro tiempo.
La siguiente foto corresponde al primer restaurante de comida rápida del mundo (del que tengamos constancia).

Tengamos en cuenta que Pompeya era una ciudad comercial como ya he comentado anteriormente y acudía gente de todas las lenguas con locual nada mejor que utilizar el lenguaje universal de "una imagen vale más que mil palabras". Esta técnica se utilizaba no sólo para llegar al lupanar, sino que una vez allí podías encontrar frescos con pinturas de diversas posturas sexuales exhibidas cual católogo, de tal manera que el cliente sólo tenía que señalar para indicar lo que quería.
En la primera foto aparecen las ruedas de moler y a continuación el horno.
En fins, podría pasarme media vida hablando de Popeya pero espero que con esto ya os habéis hecho una idea general.
Hasta el siguiente post...
Datos curiosos como que la fuente de la plaza de España tiene forma de barco porque en una de las inundaciones que sufrió Roma un barco llegó hasta allí. O que las escalinatas de la plaza se construyeron para unir la iglesia de Santa Trinitá dei Monte con la embajada de España a ver si mejoraban las relaciones entre España y Francia pues la iglesia es francesa.
En Roma cada nación tiene su iglesia, de tal manera que cualquier persona (de un país que haya sido históricamente católico supongo) que acuda a Roma pueda escuchar una misa en su idioma.
Otro dato: si váis a Roma podréis daros cuenta de que delante de cada iglesia hay un obelisco. Estos "obsequios" egipcios que los romanos se traían en conmemoración de batallas y territorios conquistados fueron derribados al considerarse como un elemento pagano con la llegada de los Papas. Los obeliscos se encontraban simplemente tirados por los suelos de Roma hasta que a Sixto V se le ocurrió la genial idea de utilizarlo como postes de señalización para los numerosos peregrinos que visitaban la ciudad Santa.
Roma es la ciudad con más obeliscos del mundo (un total de 13). Cuenta con el mayor del mundo situado frente a la catedral de Roma (S. Juan de Letrán) y el segundo más alto se colocó en la plaza de San Pedro en el Vaticano.
Al otro lado de la plaza esta la de Neptuno, la cual, no teniendo una Doña Olimpia que la protegiese, permanecio durante bastante tiempo abandonada, sin la estatua central: esta resale a 1873, cuando el ayuntamiento de Roma, despues de un concurso, concedio la obra al siciliano Zappalà y al romano Della Bitta, autor del Neptuno.
Otra de las historias curiosas referidas a la Piazza Navona es que solían cerrar los desagues de las 3 fuentes, dejando desbordar el agua hasta cubrir la parte central de la plaza, que era concava. Nobles y pobres se divertian: los primeros atravesando la plaza a caballo o en carroza, los segundos revolcandose y empujando al agua las carretas. El "lago de plaza Navona" se convirtió en una costumbre estiva y por casi dos siglos, el sabado y el domingo del mes de agosto, la plaza de inundaba, hasta que en 1866, Pio IX suspendio la diversion.Y por fin terminamos nuestra meteórica visita a Roma en el Vaticano. A estas alturas de la tarde con un calor de unos 45 grados y teniendo en cuenta que ya habíamos visitado el Vaticano, nos metimos en una cafetería con aire acondicionado a disfrutar de un capuccino italiano mientras el resto del grupo hacía cola al sol para entrar.
To be continued....
Próxima parada: Nápoles y Pompeya.
