Comenzamos nuestro recorrido por la Iglesia de la Santa Croce, la iglesia franciscana más grande del mundo, que acoge sepulturas de personajes tan ilustres como Miguel Angel, Maquiavelo, Rossini o Galileo Galilei.
A continuación llegamos a la piazza della signoria presidida por el Palazzo Vecchio (palacio viejo) y su alta y característica torre.
La plaza es como un museo al aire libre, repleta de turistas sacando fotos y estatuas por doquier, tanto enfrente del Palazzo Vecchio (donde se encuentra, entre otras, una réplica del famoso David de Miguel Ángel
como debajo de estos arcos que forman el corredor (loggia) de la Señoría.

Otro de los punto fundamentales de Florencia es el Duomo o catedral. Increible, impresionante. De hecho, no había manera de que saliera la catedral entera en una foto, se salía, se desparramaba por todos los lados. Lo más característico de la Basílica de Santa María dei Fiore (que es su nombre completo) es su cúpula, creada por Brunelleschi. Aunque la cúpula del Vaticano sea mayor por fuera ésta es la mayor por dentro (que es lo realmente importante porque lo de fuera digamos que es sólo lo que lo recubre para proteger la cúpula interior.
Hasta aquí me tuve que ir para poder ver la cúpula, el hecho de que esté encajonada entre calles no hace fácil poder disfruatrla en todo su esplendor, aunque más adelante descubrimos un emplazamiento magnífico para ver todo Florencia. Pero no adelantemos acontecimientos...
Pasamos por algunas de las demás iglesias y palazzos que Florencia nos ofrecía antes de detenernos en el lugar que más me enamoró de Florencia.
Palazzo Pitti
Y por fin, allí a lo lejos... el Ponte Vecchio. Y diréis: "pues vaya cosa". Efectivamente las fotos no reflejan su belleza, pues a mí tampoco me la transmitieron cuando me informé bien antes de partir, pero es un lugar encantador.
Antiguamente era normal que en los puentes se colocaran tiendas y establecimientos, pero actualmente este es el único puente de piedra que queda en pie en todo Europa.
Los establecimientos que se encontraban en este puente eran de alimentación, pero esto lo cambió el Gran Duque Cosme I de Médici.
El gran Duque se casó con Leonor de Toledo y para protegerla de la tuberculosis reinante en la ciudad, se trasladaron del Palazzo Vecchio al Palazzo Pitti (al otro lado del río). A la nueva esposa el Palazzo Vecchio le parecía muy frío y gastó parte de su dote en mudarse al Palazzo Pitti y crear los maravillosos Jardines de Boboli.
La foto ha sido cedida amablemente por San Google pues no pudimos entrar.
El caso es que el Gran Duque debía realizar todos los días el paseo del Palazzo Pitti al Palazzo Vecchio donde seguía atendiendo los asuntos de Estado y claro, no podía juntarse con la plebe para realizar tal trayecto por lo que mandó contruir el corredor vasariano.
Ésta es la otra cara del puente. El corredor vasariano está en el último piso, donde se encuantran las ventanitas cuadradas.Véis el arco que se encuentra a mi derecha, por ahí continúa el corredor hasta la galería Ufizzi.
Fue Cosme I quien mandó cambiar el mercado de carne que se encontraba en el puente por establecmientos dedicados a la venta de oro ya que le desagradaba el olor que de allí se desprendía cada vez que tenía que pasar por encima del puente.
No se si lo apreciáis pero un anillo de los sencillitos cuesta 445 euros. Haceos una idea de que eso era lo más barato que había por allí. Mucho turista mirando pero absolutamente nadie dentro de las tiendas. A mí los que más me gustaron fueron estos camafeos.
No se ve muy bien, pero algunos de color azul parecían de tres dimensiones, eran bellos y misteriosos... y carísimos.
En fins, otra cosa que me llamó muchísimo la atención fueron los "cerramientos" de las tiendas. Tenían unas "tapas" de madera que se subían y bajaban con un sistema de poleas. Me imagino que la tienda al cerrarse daría la impresión de un viejo cofre del tesoro. Podéis verlo en la foto del corredor vasariano pero aqui os lo pongo con más detalle.






















Resumiendo lo que nos contó la guía (mucho, mucho) los pisanos querían demostrar al mundo que eran los mejores de los mejores y construyeron esta imponente catedral con mármoles y otras piedras de gran valor que cogían de las diversas batallas que ganaban.


Desde este tren pudimos ver el conocido casino de Montecarlo rodeado de coches lujosos y turistas haciendo fotos.
Así no es de extrañar encontrarte multitud de descapotables y coches último modelo por sus calles.