
Cuando por fin embarcamos lo primero que hicimos fue ir a ver nuestro camarote. Caminamos por un pasillo interminable (sólo le faltaba el niño con el triciclo... jejeje) y allí ya nos encontramos nuestras maletas a la entrada.

Cuando pasamos...¡Oh, sorpresa! ¡Pero si tenemos cama de matrimonio y todoooo!!!! Os explico: cuando hicimos nuestra luna de miel combinamos una estancia en Atenas con un mini crucero de 3-4 días por las islas griegas. Nuestro presupuesto por aquel entonces era más que ajustado y nos pedimos el camarote más económico (bueno, como ahora) y cuando entramos nos encontramos con unas literas, una mesa y un baño en un espacio de unos 5 metros cuadrados. Pero bueno, estábamos de luna de miel y aquello no hizo más que fomentar aún más la creatividad y la imaginación... jajajaja.
Aún llegábamos a tiempo de comer así que nos dirigimos a uno de los múltiples restaurantes (el Triana que era tipo buffet y te ponías hasta las cejas... he debido engordar 4 kilos en este crucero... qué manera de comer...)

Como el crucero está dirigido a público español, la comida también y eso se notaba... todo buenísimo. El chef era cordobés y un día tuve la ocasión de conocer las cocinas (eso ya os lo contaré en próximos capítulos...).

Como es habitual en mí me puse a comer de todo y se me olvidó la foto, sólo saqué una foto de la muestra de postres que me serví ("sólo" cuatro).
A continuación seguimos con nuestra visita por el barco. Primera parada: la piscina (bueno, una de las piscinas, porque había varias)
Tenía tumbonas y mesas alrededor para tomar algo (el caso era estar siempre comiendo) y un bar llamado la piscina siempre abierto por si te apetecía tomarte algo de fruta, queso, hamburguesas... mientras tomabas el sol.

Esta era otra de las piscinas que estaba situada en la popa del barco (es decir, la parte de atrás) con dos jacuzzis a los lados (siempre "petaos" de gente, no los prové)

Última de las piscinas para adultos situada en la proa del barco que también tenía chorritos y esas cosas.

Terminamos nuestro paseo por las piscinas del barco con la piscina infantil.
En la parte superior del barco se encontraba este espacio de usos múltiples: zona de aerobic, cine bajo las estrellas... y un bar para disfrutar de cóckteles tropicales y esas cosas.
Esto del cine me recuerda otra de las ventajas de este crucero pensado para público español y es que la televisión era casi todo canales de habla hispana y además tenían tres canales en los que echaban una película cada día en castellano en cada uno contínuamente (lo dificil era pillarla justo cuando comenzaba...). Las pelis eran muy recientes: "La duda" "los mundos de Coraline" "Transformers" "El curioso caso de Bejamin Button"...

Continuemos nuestro paseo por el barco... a continuación pasearemos por las zonas interiores.

En la cubierta 5 se encontraba la Recepción del barco donde podías encontrar información sobre las excursiones, mapas de los sitios que íbamos a visitar, también podías adquirir la prensa del día (en castellano)...

Existían innumerables bares, cafeterías... en definitiva, que la cosa era tomar algo (no olvidemos que las bebidas no estaban incluidas y aquí la cuestión es sacar dinero). El de la foto superior era el bar la Rambla donde siempre había actuaciones en directo (un guitarrista, una orquesta...) y a las 10 de la noche todos los días se jugaba una única partida de bingo.
También estaba el café Fuencarral, el bar 7 calles, el casino, dos discotecas (una para adultos y otra para adolescentes)...

La biblioteca

El gimnasio
No tengo fotos de todos los lugares, pero me quedo con este... ¿a que es un rincón encantador?

Mención aparte merecen los restaurantes y los espectáculos.
Existían dos restaurantes donde te servían a la carta que eran el Riazor y el Vistahermosa. El primer día te dejan en tu buzón del camarote un papelito con la mesa, restaurante y turno que te toca. Supongo que siguen un criterio de edad o similar a la hora de repartir las mesas. El caso es que nosotros no pudimos tener más suerte pues nos tocó con dos parejas encantadoras: una de ellas, Toñi y Jose Mari celebraban sus bodas de plata y eran de Logroño. Susana y Edu venían de Huelva con el pequeño Javi, bueno, no tan pequeño que nuestro hombrecito contaba ya con 11 añazos (un abrazo Javi, espero que hayas recuperado todo el sueño atrasado).

Restaurante Vistahermosa
Restaurante Riazor
La comida que servían en todas las cenas, además de estar buenísima, estaba presentada con todo detalle. ¿Y qué decir del servicio? Nuestro camarero Jason era encantador y a pesar de que él decía que no hablaba bien castellano era un ejemplo de amabilidad y buen servicio.





Este es sólo un ejemplo de la carta y los platos que teníamos todas las noches. Además tenían menús para vegetarianos, bajos en calorías, para celiacos, el menú infantil...
Y por último me queda hablar de los espectáculos. La calidad de los espectáculos era increible. Según tu turno de cena asistías al espectáculo antes o después. Nosotros teníamos el espectáculo a las 20:00 y la cena a las 22:15.

Cada día el espectáculo se dedicaba a un tema: Paris, el circo del mar, edad de oro del Pop español, noche lírica, club de la comedia (el cómico de este día buenísimo, después me dijeron que sale en la Sexta en el programa "Malas compañías", no paré de llorar de la risa).
Por allí desfilaron bailarines, cantantes de pop, de música lírica, pianistas, malabaristas, cómicos, magos... todos ellos estupendos.

Bueno, y esto es todo por hoy. Después de un vistazo general a nuestro barco mañana toca nuestra primera parada: el puerto de Villefrance.