
Hace tres años nació la preciosidad que tenéis en la foto (me puede el amor de madre, ya me perdonaréis). Hoy me he puesto a recordar el momento de su nacimiento pues con ella viví mi primer parto sin epidural.
La epidural es el mejor invento del siglo, aunque debo reconocer que da un poco de yuyi cuando te mandan sentarte en la camilla, te preparan y te dicen:
- Ahora es muy importante
que no te muevas.
Y sin embargo cuando sientes la fría aguja en la piel pues no puedes evitar un pequeñísimo respingo.
- Que no te muevas!!!!
Dios mío, me quedo paralítica (piensas) pero no, no pasa nada, y en unos segundos un calorcito te empieza a recorrer las piernas y ya no sientes nada.
Recuerdo en el parto de Susana: me pusieron la epidural y la oxitocina (para tener más contracciones y acelerar el parto). Pedro veía el monitor y me decía:
- Ahora tienes una contracción larguísima ¿no sientes nada?
- Nada de nada. ¿Me traes un papel higiénico que tengo mocos?
- Si, claro.
Y me trae un cuadradito!!!!!
Le miro y me empiezo a triscar de la risa. Los dos nos tirábamos por el suelo (bueno, yo no mucho porque estaba monitorizada por todos lados). Entró la enfermera y nos comentó:
- Bueno, menudo parto... bien no???
A lo que íbamos (que yo estaba relatando el parto de Julia). Comencé a medirme las contracciones a eso de las 12 y cuando llegué a las 2 de la madrugada le dije a Pedro que llamara a su padre para que viniera a quedarse con las niñas que Julia había decidido que quería nacer el día del trabajo (sobre todo para su madre... jejeje).
- Bien, ya he llamado a mi padre, que ya viene -me dice Pedro.
- Cómo que ya viene??? Viene andando??? Vete a buscarle en coche que como le esperemos Julia nace en casa.
Efectivamente, fue llegar al hospital y decirme la matrona.
- Estás de 8 centimetros, entras directamente al paritorio.

- Queeee????? Y mi epidural??? (mi querida, mi amada epidural)
- Pero niña, si vas a parir ya!!!!
Pasamos sin tiempo de pensar en mucho más.
- Cuando notes una contracción empuja.
- No se, me duele todo el tiempo...
- Pues empuja ya.
Y aquí tengo que hacer otra referencia al parto de Susana. En aquel, la epidural no me dejaba sentir nada y fue como un parto "a control remoto", el asistente (creo que era un interno o un MIR) me ponía la mano en el vientre y me iba avisando:
- Ahora te viene una contracción. Empuja.
- Ya??? Sigo???
- Si, sigue, sigue.
- Sigo??
- No, ya no.
La cosa era un poco desacompasada, y también os puedo asegurar que no empujas con las mismas ganas cuando estás deseando sacarlo que cuando estás como en una "nubecilla" (bueno, eso sin hablar de las tres vueltas de cordón que llevaba la señorita Susana al cuello).

Hecho este paréntesis de comparación. Julia salió a los tres empujones. Recuerdo perfectamente la cara de Pedro, el pobrecillo parecía sufrir más que yo.
Así que, aunque la epidural es un gran invento, si no te la ponen, no es el fin del mundo.
Lo que llevé peor fue el cambio de política del hospital que ocurrió de mi último parto a este. Antes, después de dar a luz te llevaban a una sala de "recuperación": dos horitas en penumbra y silencio en las que te quedabas frita y te venían de maravilla tras el parto para afrontar las primeras horas con tu bebé.
A partir de ahora, de eso nada. Nada más nacer el bebé te dan para que le des el pecho. Y ojo, que yo soy una defensora a ultranza de dar el pecho a los bebés (y de hecho, se lo dí a las mías durante 9 meses a cada una) y es cierto, que es en esos primeros momentos de vida cuando el reflejo de succión está más acentuado y el bebé instintivamente busca el pecho de su madre y se agarra con más facilidad.
Pero des

pués de haber pasado toda la noche sin dormir (Julia nació a las seis de la mañana) es en lo último que piensas. Julia tuvo los mismos problemas para agarrarse que sus hermanas aunque la pusiera a ello nada más nacer.
De hecho, fue la más vaga de todas. Se dormía, no succionaba. Me tenía que sacar la leche y dársela a biberón pues bajaba de peso. Además han reducido el tiempo de estancia en la residencia y a las 48 horas te mandan para casa, justo cuando te llega la subida de la leche y tienes el pecho como dos balones de reglamento (sin exagerar, ni en tamaño ni en dureza... jejeje) y aún es más complicado, si cabe, dar el pecho.
En fins, creo que el tema de la lactancia lo dejaré para otro día.
Bueno, pues no sé porque hoy me he liado a relatar todo el parto con tanto detalle. No sé, me he acordado de ello y de unas cuantas de mis amigas cibernéticas (y no) que están embarazadas. He estado repasando fotos que hacía siglos que no veía (bueno, siglos no... tres años.... jejeje)... me invadió la nostalgia de aquel bebé chiquitito que fue Julia. (Pero de momento no me vinieron las ganas de ir a por el cuarto eh?)
