Pues sí, ayer me puse unos esquís por primera vez en mi vida. Siempre me ha gustado ir a la nieve a "hacer el chon" (vulgarmente a hacer el tonto, tirarnos bolas, hacer muñecos de nieve, bajar con el trineo, con plásticos o con lo que se tercie como habéis podido ver otros años) pero este año quisimos calzarnos unos esquís y probar suerte en el deporte blanco por excelencia.
El día elegido no pudo ser mejor. ¡Espectacular! Muchísima nieve, un sol fantástico, la temperatura ideal... vamos, que ni de encargo...
Aquí parecemos algo y todo... jajaja. El caso es que claro, todo el mundo pensó igual que nosotros que era un día perfecto para esquiar y no había monitores libres hasta las dos, así que nos dedicamos la mañana a hacernos con los esquís el forfait y esas cosas y a deslizarnos un poco por la parte casi llana, ni percha ni nada por supuesto. Después de comer ya comenzamos nuestro cursillo.
Tuvimos la suerte de que nos tocara un monitor fantástico con una paciencia infinita porque ahí estábamos cuatro chicas muy distintas. Susana e Irene iban embaladas y lo cogían todo super rápido, Julia la mi pobre que era la chiquitina pues más despacio y yo que era la más mayor pues la más pato... jajaja.
Aún así conseguimos pasar a la percha las 3 mayores y bajar por la pista más facilita.
Una experiencia fabulosa y que nos ha dejado con ganas de más. Me encantan los deportes que implican contacto con la naturaleza y es que el día de hoy era para enmarcar en una postal. A ver cómo está el tiempo el próximo finde porque estamos con mono de nieve!!!
Y a ver si en una semana me recupero porque eso sí, tengo agujetas hasta en las pestañas... pufff, que mayor estoy ya...